Asociación Civil creada para contribuir a la conservación del patrimonio natural de los andes venezolanos
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ECOAZUL UNE ESFUERZOS CON INSTITUCIONES Y COMUNIDADES PARA LA PRESERVACION DEL BOSQUE NUBLADO EN LA CUENCA ALTA DEL RIO CAPAZ. Octubre 2017 El Parque Nacional Sierra de La Culata  tiene de vecino un predio muy importante, se trata de un lote de bosque nativo de más de 300 hectáreas. De por sí  esta  superficie ya lo hace relevante y lo es más aún por la actividad de conservación e investigación de su excepcional flora y fauna que allí se realiza. Se trata del bosque de “San Eusebio”, propiedad de la Universidad de los Andes (ULA). Mucha gente lo conoce por la belleza que ofrece la plantación de pinos que está a la orilla de la carretera que une las poblaciones de Jají y La Azulita. Allí se detienen para hacerse fotografías bajo la sombra de sus inmensos árboles pero la gran mayoría desconoce lo que profesores, alumnos y trabajadores de la ULA hacen justo detrás de esos pinos. Alexander Lobo, directivo de Ecoazul, nos habla de la importancia de este bosque: “El bosque de la Universidad se distingue por ser el lugar donde más se ha estudiado el ecosistema de bosque nublado en Venezuela. La presencia de la ULA ha servido como una especie de muro de contensión para detener el avance de la frontera agrícola, preservar la biodiversidad y defender al Parque Nacional que está justo a su lado”. En la búsqueda de una mejor gestión de este singular ecosistema de montaña y -a la par- hacerlo bajo un enfoque comunitario, Ecoazul ha promovido una serie de  reuniones de trabajo y encuentros con los entes involucrados en el manejo ambiental en la zona: la Facultad de Ciencias Forestales de la ULA, la Asociación Civil Phynatura, los Consejos Comunales, INPARQUES y la Alcaldía de Andrés Bello Como primera actividad se llevó a cabo un taller en las instalaciones del bosque con los actores involucrados. “Esta actividad tuvo como finalidad identificar las causas y consecuencias relacionadas a la pérdida de la biodiversidad e identificar las posibles estrategias para un manejo más amistoso con la naturaleza circundante”, nos explica Alexander Lobo. “Hay que recalcar que estamos hablando de preservar los últimos remanentes de bosques que quedan en la vertiente sur-oeste de la cuenca alta del río Capaz, lo que reviste una gran importancia tanto a nivel de ecosistemas como de los individuos que forman parte de este. Por mencionar un sólo ejemplo, destaca la presencia de una especie emblemática de los Andes como es el Oso Frontino (Tremarctos ornatus)”. Luis Jimenez, Coordinador General de Phynatura, junto a los Profesores Pedro Trejo  y Lino Valera de la Facultad de Ciencias Forestales han participado activamente  ayudando a identificar mejores formas para el desarrollo humano, tanto en la agricultura, la ganadería de altura y el turismo, principales labores realizadas por las comunidades dentro de lo que es este ecosistema de bosque nublado andino. Posteriormente al taller se han realizado visitas a las comunidades de La Carbonera, El Chorotal, Mirabel, Sinaral y San Luis para tener mejores elementos  para evaluar la factibilidad de acciones conservacionistas. De todas estas jornadas de consultas destacan como propuestas resaltantes de los habitantes de la zona están: el cambio de actividades productivas tradicionales a unidades agroproductivas sostenibles que no sean agresivas con el medio ambiente, el rescate de conucos, huertos familiares y cultivos agroecológicos y fomentar el turismo rural y de aventura como una alternativa de ingresos adicionales para las familias. Sólo a través de la acción conjunta de las comunidades para implementar estas iniciativas conservacionistas y la generación de sus propias capacidades será posible detener la avasallante destrucción de centenares de hectáreas de bosque natural cada año. Sensibilización y trabajo en equipo son la clave para preservar el bosque nublado de las montañas azules, una maravillosa herencia de todos los venezolanos. Mayor información: www.ecoazul.org.ve Instagram: @ecoazulvenezuela