Somos ECOAZUL

Finalizaba la década de los 80 del siglo XX, y comenzaba allí la historia de lo que ahora conocemos como ECOAZUL.

Un grupo de estudiantes de la Universidad de Los Andes (ULA) y del Instituto Tecnológico de Ejido (IUTE), unieron esfuerzos para crear una organización a través de la cual pudiesen llevar a la práctica una serie de ideas en torno al tema ambiental.

En principio, todo lo motiva, los índices alarmantes de cacería que se venían manifestando desde mediados de los 80 en la cuenca media y alta del río Capaz. Principalmente se ven reflejados en el evidente número de osos andinos cazados en un corto período de tiempo.

Así comienza la historia.

Cuentos del camino…

Se quería entonces, cambiar el final del cuento, y para ello se propone el ubicar a los cazadores y hacerlos partícipes en una propuesta que los integrase al mundo de la conservación de las especies y hábitats amenazados, la idea era: EN VEZ DE CAZARLOS, FOTOGRAFIARLOS. Esa fue la propuesta que dio origen a todo.

Y sucedió que, se logró integrar a 15 cazadores que participaron de forma directa en el seguimiento del OSO, saliendo a la montaña a buscarlo, para fotografiarlo. Durante un periodo de casi 8 años andamos y desandamos las montañas andinas, tras el hermano mayor. Y se logró disminuir la cacería, al punto que aún hoy en día, ellos y sus familiares reportan los avistamientos de oso, y los cuentos de las experiencias de esos encuentros cercanos.

Más allá de querer evidenciarlo con palabras, queremos mostrarte esa historia.

Iremos publicando buena parte del material del que disponemos, y que es parte de la historia de ECOAZUL, como un aporte a la historia de la conservación del ambiente en los Andes Venezolanos.

A continuación encontrarás los links de acceso, esperamos disfrutes de ellos y los compartas para motivar a otros a participar y formar así, parte de NUESTRA HISTORIA

Una visión, un sueño, un sendero a seguir…

La cuenca alta del río Capaz en el estado Mérida en Venezuela es un lugar por demás hermoso, que a veces pareciera suspendido en el tiempo. Esta región posee un gran valor para las personas, por los recursos hídricos que allí fluyen, la rica biodiversidad que lucha por no desaparecer y el legado cultural que guardan sus montañas.

En este espacio maravilloso un grupo de personas  de trayectoria ambientalista, educativa y comunitaria se vincularon, decidiendo unir sus esfuerzos para trabajar por la preservación de la cuenca.

Así, los equipos técnicos de los organismos ambientales MARNR e INPARQUES en la década de los noventa, visionaron la necesidad de proteger esta valiosa región y quienes habitábamos en la zona  nos sentimos motivados a sumarnos a esta labor persiguiendo una utopía que nos ha llevado a transitar un sendero sinuoso pero lleno de esperanza.